La semana pasada se celebró en Madrid en Congreso de Tecnomarketing 2013.
La pregunta (o la afirmación) es si ya pasó el miedo, y así como en la edición del 2012 se respiraba cierto fatalismo provocado por la crisis, en esta ocasión la agenda y los asistentes han dejado algo de lado la obviedad de la complicada situación en la que se encuentran los mercados para mirar adelante y enfocarse en caminos de soluciones.

Bajo el título “Recetas para crecer” las distintas ponencias se han centrado en dos áreas principales: el foco en el consumidor como comprador (shopper marketing) y la innovación (y la tecnología) como caminos para buscar la diferenciación. Y como contexto la dificultad de las marcas para la liderar mercados con factores en continua mutación, como es un nuevo comprador, en un entorno de comunicación digital en gran parte desconocido, que exige un mayor foco en la propuesta de valor de las marcas, pero donde el factor precio adquiere más relevancia.
Resumen ejecutivo.
Un nuevo consumidor que se puede definir como “asceta, recluso, y frugal”, que se queda más en casa, que consume menos, que busca el ahorro, planifica más y se enfoca más en productos que le ofrezcan value for money. Y el valor de la innovación (real) para aportarle soluciones en el nuevo contexto (Luis Simoes, Kantar Worldpanel)

En ésta búsqueda de innovación la combinación de tecnología e ideas es la vía prioritaria para que las marcas puedan sobrevivir, buscando nuevos caminos para activar al consumidor en un entorno cada vez más digital (Enric Jove, McCann).
En el nuevo entorno las marcas se convierten en proveedoras directas de contenidos para generar conversaciones en el mercado. Contenidos que tienen que ser relevantes para su público objetivo, estar enmarcados en una causa que los haga creíbles, y compartidos por su consumidor (Risto Mejilde).
Destaca la importancia de la personalización de las acciones de marketing (customización) en mercados de gran complejidad como son los de gran consumo, donde lo que prima es la gestión de la masa. Esta personalización tiene una doble vía. Por una parte, resultado de las propias diferencias entre consumidores. La segunda, provocada por las diversas situaciones de consumo de cada individuo. El gran beneficio potencial es la mejora que produce en la eficacia en actividades de comunicación y promoción. Y detrás de todo: tecnología (Santiago Mier, Danone).

Como consecuencia de la crisis, los formatos de proximidad se fortalecen en el mercado, al estar más adaptados al “nuevo” comportamiento de compra. Adicionalmente a la proximidad, las tendencias más relevantes se centran en la importancia del precio y, como consecuencia, el creciente peso de la marca del distribuidor. En este contexto la cadena Dia (Luis Martinez) expuso la remodelación de sus tiendas y la segmentación de sus formatos Dia Market y Dia Maxi así como sus nuevos conceptos, actualmente en test, asociados a la venta de perecederos (Dia Fresh) y Perfumería/Droguería (Schlecker).
¿Estamos locos? Este era el título de la ponencia de Ken Hughes (Glacier Consulting), para referirse a un consumidor que no solo no se comporta racionalmente sino que al contrario, muestra un consumo predominantemente irracional. Solo conociendo la irracionalidad del ser humano se puede llegar a él. Las emociones en el punto de venta, el estado de ánimo, y la dicotomía amor – miedo en la comunicación son claves para activarlo. El miedo del consumidor a equivocarse en sus decisiones, y la pérdida que puedan generar, condicionan fuertemente su comportamiento de compra al reforzar el mantenimiento de comportamientos pasados, conocidos, y más seguros.

Y por último, experiencia de compra. Mike Wittenstein habló sobre cómo conquistar al cliente y marcar la diferencia. Se define como experience designer, y propone la necesidad de anticiparse a las necesidades de servicio del consumidor antes de que éste las manifieste como forma de mejorar su experiencia de compra y aumentar tanto fidelidad como rentabilidad. Se trata de un área crítica para marcas y detallistas, al existir una ruptura general entre la percepción de la marca sobre la calidad aportada en la experiencia de compra y la percepción de calidad del consumidor, que es un 90% inferior.
En resumen. Innovación y foco en el consumidor en un momento de cambio global.
Nada nuevo, pero nada tampoco más claro. Y sobre todo, una mirada optimista ante el futuro.
Saludos cordiales
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