El humor crea un estado de ánimo positivo y placentero que favorece la receptividad, crea lazos afectivos y facilita la evocación de los momentos vividos. En una empresa el departamento de Marketing trabaja para que su marca sea “evocadora“, es decir que se recuerde asociada a un conjunto de valores o atributos positivos al momento de seleccionar un producto o servicio, o al momento de tomar la decisión de compra.
Y una de las mejores tácticas para conseguir ese efecto es contar con una agencia que tenga una buena idea para parodiar al líder de tu segmento. O al menos eso parece habida cuenta de la reciente proliferación de campañas basadas en este concepto.
Aún no se ha apagado el eco que tuvo la campaña con la que Mitsubishi, de la mano de la agencia Remo, parodiaba el premiado spot “Be water my friend” de BMW. Risas aseguradas para quien no lo haya visto…
Y ahora la firma de calzado deportivo Pony caricaturiza la publicidad de Nike y Adidas en su nueva campaña en la que, con el lanzamiento de tres nuevas colecciones de zapatillas (Vintage, Performance y Play), pretende volver a lograr la popularidad alcanzada en el mercado norteamericano a finales de los años 70.
Para ello, la firma ha desarrollado una campaña, en colaboración con la agencia de San Diego Fishtank Brand Advertising, con la que pretende ‘aligerar’ el tono excesivamente serio (en su opinión) de la comunicación de las marcas líderes del sector: Adidas y Nike.
Así, uno de los spots de la campaña (que, además de TV, cuenta con acciones en prensa, PLV e Internet) parodia a la campaña Imposible is nothing de Adidas. En él, un actor con un evidente parecido físico a David Beckham aparece escribiendo con un rotulador en una pared (al igual que lo hace el futbolista en el spot de Adidas) cuando, de pronto, es aplastado por una avalancha de zapatillas Pony.
En otras piezas, la parodia hace referencia al famoso lema de Nike Just do it. Todos los originales de la campaña están disponibles en la web de la marca www.pony.com Si tenéis un rato los revisáis y al menos esbozáis una sonrisa. Pero ahí, precisamente radica la duda: ¿funciona realmente? ¿Pervive el recuerdo de marca más allá del rato simpático? ¿Qué opináis?
Un abrazo
M


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