Estoy seguro que a todos os ha pasado pero tengo ganas de compartirlo con vosotros. Ayer tenÃa un vuelo de ida y vuelta en la jornada a ParÃs con Vueling y me pasó de todo.
A las 7.00 de la mañana, cuando estaba todo listo para que el avión despegara, el piloto nos anuncia que, debido a una inspección rutinaria, el vuelo se iba a retrasar 10 minutos. A las 7.15 nos avisan que la revisión debÃa proseguir su curso y que no saldrÃamos antes de las 7,30… Todos empezamos a inquietarnos, los que tenÃamos reunión mandando e-mails y los que iban con conexión temiéndose lo peor. A las 7,45 nos dicen que una pieza del motor está estropeada y nos sacan del avión.
Y aquà empiezan los problemas. Los 8-10 pasajeros que necesitábamos estar en ParÃs esa mañana nos dirigimos al mostrador de Vueling y nos dicen que el siguiente vuelo es a la 18.00 y que tenÃan que esperar más de dos horas antes de darnos información. La sensación de abandono y de falta de información provocaba que el enfado fuera en aumento.
Sin embargo, algo cambió y Vueling comenzó a mostrar otra cara…
La misma mujer del punto de información vino a buscar a los pasajeros que estábamos tomando un café haciendo tiempo para avisarnos que habÃan obtenido un nuevo avión que saldrÃa a las 9.30.
Cuando estábamos aterrizando en ParÃs, el personal de cabina nos entregó un vale de 20 € para ser utilizado en un nuevo vuelo simplemente introduciendo el número de la reserva en su página web cuya dirección es www.vueling.com/mildisculpas
En definitiva, que un pésimo inicio en su trato con el cliente, lo fueron transformando en una experiencia, que si bien no fue satisfactoria, como mÃnimo consiguieron transmitir la sensación de que hicieron lo posible por compensarnos.
De esta anécdota, extraigo 3 puntos fundamentales a la hora de gestionar una “crisis” o un problema con el cliente:
- Transparencia – El cliente necesita saber qué está pasando siempre y en todo momento. La información correcta y en su momento oportuno provoca que el cliente se sienta menos abandonado y menos perdido.
- Reflejos – La capacidad de conseguir cambiar una ruta para que los clientes del primer vuelo pudiéramos tener una solución para llegar a nuestro destino nos solventó parte del problema
- EmpatÃa – El gesto de la persona de venir a buscarnos, las numerosas excusas y el bono (con la genial idea del nombre de la web) hizo que muchos hasta sonrieran y agradecieran el detalle.
Feliz fin de semana
Jesús Rebollo





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