Como ya sabéis, en este Blog no nos gusta hablar tanto de la crisis sino de los ejemplos que podemos extraer de compañías o sectores que están haciendo cosas bien y que están obteniendo buenos resultados por ello.
Apenas hace una semana, el grupo francés PPR – uno de los mayores grupos del sector del lujo del mundo- ha decidido vender sus dos negocios de retail más importantes: FNAC y La Redoute con la intención de concentrarse en sus marcas del segmento más alto que es donde encuentran una mayor rentabilidad.
Esta respuesta estratégica es muy interesante ya que supone una salida de sus negocios más afectados por el consumidor de “a pié” y pasa a reforzar y a concentrar todos sus recursos en las marcas que más le a
portan a su cuenta de resultado. Esta imagen que os adjunto es una extracto de sus cuentas anuales.
Como veis, en el último año ya se produjo un importante aumento en el consolidado del grupo en las ventas del sector de lujo frente a una reducción de los resultados de FNAC. Si llevamos este somero análisis a ratio entre Cifra de Negocios y Resultado Operativo, mientras que en el segmento de Lujo (con marcas como Gucci) el ratio es de casi un 30%, en el caso de FNAC, este mismo índice apenas supera el 4%.
Esta situación ya se ha vivido en otros grandes conglomerados que han apostado en los últimos años por concentrar sus esfuerzos en los segmentos de más valor añadido.
Sin embargo, la realidad de este mercado no es inmune a los enormes problemas que llevamos sufriendo desde hace ya más de 4 años. Los grandes grupos no lo pasan bien y el crecimiento en los antes llamados países emergentes (hoy auténticas realidades) se ve lastrado por los mercados más maduros. Este es el caso de Burberry que anunciaba una caída en sus previsiones debido a que la demanda en China no se correspondía con sus planes de negocio (si bien es cierto que argumentan que es a causa de un posible error en la elección de la colección)
En cualquier caso, el lujo es un sector que sigue teniendo un componente de refugio y de salvaguarda. Quizás la exhuberancia de la última década haya pasado y el consumidor de estas marcas quiera volver a sentir la exclusividad de una relación cercana, íntima y menos artificiosa.
Lo que sí hemos aprendido en estos años es que por mucho que quieras, tu marca no será una marca de lujo sólo por cambiar el packaging, montar un nuevo discurso de marketing o cambiar tus tiendas y subir precios. El lujo real sólo es percibido como tal cuando hay algo tangible detrás (el saber hacer artesanal, el esmero obsesivo por el detalle y la calidad…) y lo intangible (una historia única, una tradición ancestral…)
Como siempre, pasadlo bien y disfrutad del fin de semana.
Esperamos vuestros comentarios aquí, en @jesusrebollog o en @ieweblog
Jesús Rebollo
PD. Por cierto, si os interesa este tema, en el IE Business School tenemos un programa muy interesante. Para más información, pinchad aquí.


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