Desde el Retail
“Emotional experience it’s almost everything. That’s why we hire good-looking people in our stores. Because good-looking people attract other good-looking people, and we want to market to cool, good-looking people. We don’t market to anyone other than that”.
Y como resultado un masivo ataque viral.
Eso es lo que han provocado las declaraciones del CEO de Abercrombie, Mike Jeffries, al decir que la marca solo se dirige hacia gente guapa y cool. Lo curioso realmente es que las declaraciones se hicieron en el año 2006, y han sido recuperadas a partir de un libro sobre Retailing recientemente publicado, que las incluía.
Al leer este libro un productor de videos / crítico / actor / empresario decide coger su ropa de la marca y regalársela a indigentes que encuentra en la calle, a la vez que lo filma todo para colgarlo en la red y promover un movimiento de boicot. La propuesta consiste en que todo el mundo regale su ropa de Abercrombie a las personas sin techo que encuentre en la calle para hacer de la enseña “the world´s number one brand of homeless apparel”. Y de paso, que lo cuente en la red.
Nacía así la campaña #FitchtheHomeless https://twitter.com/search/realtime?q=%23fitchthehomeless , con una intensa y agresiva actividad en twitter, blogs, manifestaciones de personajes públicos, y más de siete millones de visionados en YouTube.
De nada han valido el tiempo transcurrido o las declaraciones del CEO poniéndolas en contexto y excusándose por ellas (https://www.facebook.com/abercrombie): “I want to address some of my comments that have been circulating from a 2006 interview. While I believe this 7 year old, resurrected quote has been taken out of context, I sincerely regret that my choice of words was interpreted in a manner that has caused offense. A&F is an aspirational brand that, like most specialty apparel brands, targets its marketing at a particular segment of customers. However, we care about the broader communities in which we operate and are strongly committed to diversity and inclusion. We hire good people who share these values. We are completely opposed to any discrimination, bullying, derogatory characterizations or other anti-social behavior based on race, gender, body type or other individual characteristics”.
En relación con lo anterior, me gustaría recoger cuatro reflexiones:
1- Hoy difícilmente Mike Jeffries haría unas declaraciones en el mismo sentido que las que realizó en 2006. No porque no lo piense, sino porque sería absolutamente consciente que su contenido pudiera provocar en la web una reacción en el sentido de la producida que dañase la imagen de la marca. Y si no se puede controlar lo que se dice en directo, mejor trabajar a cuestionario cerrado y con soporte y filtro previo del departamento de comunicación. Las marcas, su imagen e identidad, no son solamente la publicidad que hacen. Tampoco son la comunicación global que realizan hacia su público o la integración de mensajes. O en el caso de Abercombie, un diseño diferencial o un elaboradísimo marketing sensorial en sus tiendas. Una sensibilidad de los consumidores cada vez mayor hacia el comportamiento global de una empresa en el mercado implica la necesidad de un mayor compromiso social y dotarlo de las herramientas y estructuras para desarrollar este compromiso, gestionar su aplicación, y poder explicar o rehacer sus acciones. O para sencillamente para disculparse por ellas en caso de equivocación.
2- El marketing es segmentación. La propuesta de una moda cool hacia un público que no lo es pero que aspira a poder acceder a esa imagen personal y que está dispuesto a pagar un alto precio por una sencilla camiseta que incorpora un logo de la marca, implica el control de todos los elementos que refuerzan o debilitan esa imagen y su relevancia para su público. Y entre esos elementos, los propios usuarios son el principal transmisor de esa imagen aspiracional.
3- ¿Es realmente notoria y novedosa la idea que emitió el CEO de Abercrombie? Lo novedoso e irritante es el tono que utiliza. Y sobre todo su ofensiva transparencia. Como criterio de segmentación sería compartido por múltiples marcas en productos que se centran en la imagen personal. Y como criterio de comunicación publicitaria es absolutamente asumido y normal. Hasta las propias “mujeres reales” de Dove no son tan reales. Es conocido el caso de Burberry y sus intentos para evitar el deterioro de marca que un concursante del equivalente de Gran Hermano estaba produciendo al aparecer siempre con un polo Burberry. De hecho, la actividad de una empresa para evitar situaciones como la comentada recoge un nombre muy clarificador: desmarketing, o como hacer que determinados segmentos de clientes no utilicen mi producto o servicio.
4- Finalmente, la propia propuesta de movilización hacia una acción de marketing viral que busca boicotear la marca y su ejecución a través de un vídeo que utiliza a un colectivo marginado, como las personas sin casa, reproduce el comportamiento criticado. Se utiliza a un colectivo que no puede acceder al consumo del producto Abercrombie (vagabundos) para defender a un colectivo al que margina Abercrombie (“not good looking people”). En el blog http://www.rageagainsttheminivan.com se cuestiona el uso de personas sin techo con el objetivo de atacar a la enseña Abercrombie, considerando esta utilización insultante y cruel. En el vídeo mencionado la presencia de esta población marginada responde solo a ser un medio para atacar la política de la marca. Su trato es distante, frío, y fugaz, sin mostrar la más mínima empatía hacia su situación. El único objetivo parece ser la filmación del vídeo y el ataque a la enseña.
Y tal como comentaba una persona sin techo: “He’s not even asking if he can film them, does he think this is a zoo?”
Saludos muy cordiales








































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