Si tuviéramos que mencionar uno de los mercados más sorprendentes de los últimos tiempos, creo que el de los cupones por internet estaría en lo más alto de la lista.
Aprovecho la salida a bolsa de Groupon, el gigante del “couponing” en internet, para compartir con vosotros algunas dudas que me plantea este modelo de negocios.
Groupon: Más de 83 millones de clientes

El caso de este site es, como otros muchos en la web, impresionante: En el cierre del primer trimestre presentaron una evolución en la cifra de negocio mareante (de 14 millones de $ en 2010 a más de 644 M $ en el mismo periodo de tiempo en 2011…) y se ha convertido una macro empresa con más de 7000 empleados en el mundo en menos de dos años.
Obviamente, el éxito es rotundo. Y es precisamente este éxito el que ha motivado que haya presentado una solicitud de salida a bolsa con el objetivo de captar 750 millones de $ para poder seguir desarrollándose en un mercado cada vez más competitivo. Este movimiento viene también después de haber rechazado una oferta por más e 6.000 millones de $ que le hizo Google y que rechazaron ante lo que la compañía de L. Page ha lanzado su Google Offers en versión beta
En cualquier caso esto no es lo que más me interesa sino el impacto que tiene este modelo de negocio en las marcas y en los consumidores.
En un buen artículo publicado en Knwoledgment&Wharton, el profesor David Reibstein comenta ” Unfortunately, the people Groupon is attracting are those who are referred to as “deal prone customers” — who are, to put it differently, price-sensitive customers. These customers tend not to be the most loyal of customers. And because you have attracted them with a low price, you are more likely to lose them because somebody else offers a lower price. The merchant might say, “Well I am not making money on these customers, but hopefully I am building some future business.” But there is the challenge of whether they are really building future business, because what they really getting is a fickle customer. Merchants are going to discover that the Groupon customer is not where you build your future business. Therefore, the savvy merchants are going to learn that this is not a good way for them to do business”
Y exactamente eso es lo que pienso. Cuanto negocias con estos sites para lanzar una campaña, su argumento fundamental es “no veas esto como un motor de ventas o rentabilidad (ya que entre el descuento y las comisiones), éstas no son muy elevadas, sino como una campaña de marketing…¿Cuánto estás dispuesto a invertir para que un cliente venga a tu tienda / web y que compre en ella?”
La clave en este asunto es el perfil de los consumidores.
Efectivamente, ofreces un servicio o un producto que tienes inmovilizado o desocupado, a un precio increíblemente atractivo para captar a estos clientes pero la clave es saber cuántos de esos clientes luego volverán a tu negocio.
Teniendo en cuenta que es un negocio que se basa claramente en el “treasure hunting”, el cliente busca permanentemente la mejor oferta, la mejor propuesta… independientemente de quién la proponga.

En este contexto es complicado establecer relaciones a largo plazo y fidelizar a los clientes ya que el objetivo de la marca (invierto en captar clientes) y el consumidor (busco siempre la mejor oferta de precio) no coinciden. Son dos universos separados y dos intereses opuestos.
Los riesgos de las marcas
Desde el punto de vista de la marca, se deben evaluar y objetivizar los motivos por los que realizar acciones en estos sitios ya que podemos incurrir en costes importantes y, sobre todo, asumir unos riesgos para el capital de la marca aún mayores.
Imaginémonos en un restaurante de cierto nivel al que vas a celebrar un día importante y que en las mesas de al lado comienzas a ver a gente que saca sus cupones de descuento de la web. ¿Cómo te sabrá ese sushi por el que tú pagas 60 € sabiendo que “tu vecino” de mesa está pagando 20€?
Alguno podréis pensar que es la práctica habitual de las compañías aéreas y los hoteles con su gestión de “yield management”… Sería otro tema a debatir…
Las Ventas Privadas, los riesgos de confundir al cliente
Aunque orientados a un target más alto y con un posicionamiento más premium, una situación similar se produce con los famosos sitios de ventas privadas. ¿Qué valor ofrece una marca a un consumidor que ve la misma chaqueta que él compró por 500 € a 200 €? ¿Volvería a comprar en la tienda o esperaría a la llegada de la nueva venta privada?

Como comenta el profesor Reibstein, estos modelos de negocio han surgido de la oportunidad que ha generado la grave crisis que vivimos desde hace 3 años pero la cuestión es cómo las marcas van a reeducar a sus clientes cuando dejemos atrás este periodo…
¿Seremos capaces de volver a conquistar a nuestros clientes y a conseguir que paguen por nuestros productos o servicios lo que realmente valen o nos veremos inmersos en una espiral complicada de gestionar?
Como siempre, espero vuestros comentarios y os deseo un feliz fin de semana (ánimo, ya estamos a jueves!)
Un saludo
Jesús Rebollo
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