La semana pasada los usuarios del Metro de Madrid descubrieron como la estación de Sol, la más transitada de la ciudad, había cambiado de nombre y de apariencia.
Se trataba de una acción de marketing realizada por Samsung donde, durante 1 mes, han cambiado el nombre a “Estación Sol Galaxy Note!“. Este tipo de acciones se conocen como “naming rights” y consiste en una forma de patrocinio donde el patrocinador le da nombre a una localización, lugar, evento o incluso a un equipo deportivo.
Esta acción, además de agregar el nombre de un producto al nombre original, ha sido acompañada de publicidad en pasillos, escaleras y ascensores dentro de la misma estación y en los exteriores de algunos vagones.
Muchos medios de comunicación, bloggers y “tuiteros” han dado cobertura a la noticia por el impacto que ha tenido en los viajeros por el formato publicitario y ha abierto el debate sobre si es adecuado permitir este tipo de publicidad en un lugar gestionado por una empresa pública.
En mi opinión, se trata de una manera más que tiene Metro de Madrid de financiarse aprovechando sus instalaciones, al igual que lo hace a través de carteles publicitarios en los andenes, máquinas de vending, locales comerciales, etc y que puede servir de apoyo para reducir el déficit de la Comunidad de Madrid.
Respecto a si es intrusiva o si molesta a los ciudadanos, no hay que olvidar que las acciones de “naming rights” son muy habituales y que están en nuestro día a día, como pueden ser la Liga BBVA (liga de fútbol española) o Liga Endesa (liga de baloncesto española), o la escudería de Fórmula 1 Red Bull Racing, por no mencionar la multitud de equipos de diferentes ligas deportivas que han asociado su nombre a otras marcas.
En la ciudad de Madrid, cabe destacar también otra estación que ya lleva el nombre de una empresa, Atocha-Renfe, y otros lugares como el Teatro Häagen-Dazs o el Teatro Compac Gran Vía, o la anterior Sala Heineken, ahora Sala Marco Aldany.
Por lo tanto este tipo de acciones no son nuevas y en muchos casos son una manera para que algunos espacios/lugares/productos/equipos sean rentables. Además, al mismo tiempo, permiten a las marcas patrocinadoras poder ligarse a experiencias o valores con los que se identifican.
En tono de humor, os recomiendo seguir en Twitter #estacionespatrocinadas donde muchos usuarios están dando sus opiniones para que otras estaciones de la red de metro se patrocinen. Algunos ejemplos: “Galletas” Príncipe Pío, Avenida de “American Express”, Palacio de “Cristasol”, Pan Bendito “Bimbo”… ;D
¿Qué os parecen este tipo de acciones de naming rights? ¿Qué ejemplos conocéis en otras ciudades?
Espero vuestros comentarios y seguimos también la conversación vía @CarlosSaldana














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